MonteAudio13 | INTER-INDISCIPLINADOS, por Nicolás Varchausky - Estudio Electroacústico de Quilmes (Argentina)

 

Acaso el surgimiento del Arte Sonoro haya sido el catalizador del creciente interés que en los últimos años ha comenzado a generar el sonido, no sólo en su vínculo con el resto de las Artes, sino con otras disciplinas humanas. Si bien la música siempre estuvo fuertemente vinculada a la física y las matemáticas, su especificidad en el uso del sonido no había llegado a generar un pensamiento que reflexionara sobre lo sonoro más allá de sí misma. El Arte Sonoro, en cambio, ha logrado interesar no sólo a otras prácticas artísticas en el uso del sonido, sino desarrollar una consciencia acerca del rol que el sonido cumple en los distintos ámbitos de la cultura humana. Paisaje sonoro, ecología acústica, arquitectura aural y arqueología acústica son apenas algunas de las nuevas disciplinas que toman al sonido como objeto de estudio. En la última década han aparecido asimismo varios intentos de delimitar el campo teóricamente, definir sus artistas referentes y su genealogía, así como una nueva serie de reflexiones y estudios en torno a lo sonoro provenientes de los estudios culturales, la psicología, la sociología, la psicoacústica y la arquitectura. En este contexto, el Arte Sonoro se abre como un territorio de creación, investigación y reflexión artística a través del sonido en su relación con otras disciplinas artísticas, humanas y científicas: el sonido en vínculo con lo otro, con su contexto de sentido, el sonido pensándose a sí mismo desde el arte en su relación con el mundo. Conocer a través del sonido.

Pero este territorio es aún inabarcable, sus fronteras son dinámicas y su geografía de una diversidad extrema, lo cual lo vuelve a la vez problemático y necesario. Problemático, porque en la intención de definir sus límites imprecisos suele invadir o apropiarse de territorios ajenos. Necesario, porque la magnitud misma de esos intentos sugiere la existencia de un campo inexplorado de conocimiento y sensibilidad artística que todavía no podemos asir, pero sí percibir.

Es en este sentido que MONTEAUDIO13 se vuelve una iniciativa extremadamente valiosa: por su riesgo, apertura y originalidad. Si bien es creciente la aparición de Festivales de Arte Sonoro en países de Europa o Norte América, existen poquísimos encuentros de este tipo en Sudamérica. Y a diferencia de todos estos festivales, organizados generalmente con una perspectiva afirmativa y definitoria del campo en cuestión, MONTEAUDIO13 propone una plataforma de trabajo más crítica e interdisciplinaria, vinculando por un lado la producción artística con el ámbito académico, a fin de encontrar un espacio de reflexión, generación y transmisión de conocimiento, y por el otro, entrelazando producciones de artistas más establecidos con estudiantes provenientes de distintas disciplinas artísticas, humanas o científicas. Es en esta mezcla de artistas y académicos en muy diversas etapas de maduración y de muy diversas disciplinas, que se abre la oportunidad de construir y conocer no sólo desde la experiencia sino también desde la pura intuición. Y en un territorio que finalmente nos es desconocido a todos por igual, esta exploración transversal, potente e inter-indisciplinada que propone MONTEAUDIO13, conforme quizás la estrategia de descubrimiento más lúcida posible.

Es por eso que esta iniciativa debe tener la oportunidad de crecer y seguir construyendo vínculos entre instituciones y artistas Sudamericanos y del resto del mundo.

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